sábado, 14 de mayo de 2011

BAR SPORT, de Stefano Benni


Parece mentira que siendo italiano desconozca las grandes obras contemporáneas de la literatura de mi país natal, pero desafortunadamente es así. Sin embargo, a veces el destino nos repara gratas sorpresas y hace unos días encontré este libro en La Central del Raval. Estaba en la sección de libros en italiano y me atrajo el diseño de cubierta. Lo leí en un par de días y desde las primeras líneas tuve la sensación de encontrarme frente a un clásico indiscutible, una obra maestra de bolsillo que podemos incluir sin titubeos entre las grandes novelas de la literatura con mayúscula. Potente, sarcástico, corrosivo y a veces tremendamente humano, Bar Sport es un libro que no puede faltar en la librería de todo buen lector que aprecie la literatura honesta y directa, sin pajas metaficcionales ni párrafos infinitos que no dicen una mierda. Desde luego, hay más profundidad y dilemas existenciales en estas 129 páginas que en las 500 que tiene la última novela de Javier Marías, lo cual me remite inevitablemente a una frase de Bukowski, quien dijo que el verdadero genio es el que sabe expresar conceptos difíciles de la forma más fácil y accesible. De acuerdo al cien por cien. Aquí va un ejemplo: 

Di cosa parla un tecnico? Di calcio, di sport in genere, di politica, di morale, di macchine, di agricoltura, di prezzi della frutta, di diabete, di sesso, di trattori, di cinema, di imbottigliamento, di spionaggio. In una parola, di tutto. Quale che sia l'argomento trattato, il tecnico lo conosce almeno dieci volte meglio dell'occasionale interlocutore, anzi, dirà, è una delle cose che lo ha interessato di più sin da piccolo. Il vero tecnico suffraga spesso la sua competenza con parentele. Esempio: se si parla di comunismo, lui ha un cognato che lavora a Togliattigrad; se si parla di pesca subacquea, ha un fratello fidanzato da sei anni con una cernia; se si parla di edilizia, ha un cugino manovale, e così via. Inoltre, è stato compagno di scuola di tutti i ministri dell'arco costituzionale, che spesso gli telefonano per sfoghi e confidenze (Il tecnico, pag. 26).

Esperamos ansiosos la traducción al español.


lunes, 25 de abril de 2011

CUENTO KILÓMETROS, de Mario Crespo

¿Habéis oído hablar alguna vez de las neuronas espejo? ¿No? Me lo imaginaba. Se denominan neuronas espejo a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo. En el ser humano se las encuentra en el área de Broca, en el lóbulo frontal derecho del cerebro. Se supone que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía y la imitación, de aquí que algunos científicos consideren las neuronas espejo como uno de los descubrimientos más importantes de las últimas décadas. Y ahora os preguntaréis: ¿qué coño tiene que ver toda esta mierda cerebral con el libro de Mario Crespo? Bueno, el caso es que para llegar a ser un buen escritor hay que ser primero  un buen observador y saber meterse en la piel de otras personas, y para ello es importante tener bien entrenadas a nuestras neuronas espejo. El ejercicio más interesante de esta novela es, sin duda, el juego de perspectivas, el punto de vista del personaje narrador en cada microrrelato. Tenemos a Claudio Rivera la mayoría de las veces, pero también a su novia María Gómez, a un tal M.C., al mismo autor Mario Crespo y a otros personajes secundarios como Álvaro Madrazo, Antonio González, Adriana Rodríguez y David Rodríguez de la Huerta. El autor hace alarde de empatía literaria y se mete en la piel de todos sus personajes para contar, con rápidas pinceladas, los viajes y las escapadas de los últimos diez años de la vida de Claudio Rivera. No te da tiempo a reflexionar sobre la historia que acabas de leer que el autor ya te catapulta a otra realidad completamente diferente, a otro viaje, a otro juego de espejos que en un primer momento te deja aturdido. Neuronas espejo, acordaos de ellas. Muy divertidos los relatos sobre Italia e Inglaterra, algo rápidos los últimos dos sobre Holanda y Bélgica, en los que detecto cierta prisa por acabar, y realmente bueno el cierre final, donde leemos:

No podía imaginar cómo sería la próxima década, tampoco tenía muy claro cuánto tiempo son diez años, cuántos kilómetros se pueden recorrer en ese tiempo ni a qué velocidad. Lo que sí sabía era que la etapa de la ceguera estaba tocando a su fin y viniese lo que viniese, no sería tan emocionante (pag. 91).

Seguro que eso es lo que piensa Claudio Rivera, el verdadero protagonista de esta obra, pero no su autor, pues estoy convencido de que los próximos diez años de Mario serán mucho más emocionantes de lo que jamás pueda imaginarse. Simple intuición. Ya lo hablaremos en 2021 ante una copa de tinto.
En fin, otra apuesta acertada de la editorial Eutelequia, cuyo proyecto de narrativa española contemporánea está empezando a ganar cierto peso en el panorama literario actual. Ideas claras y neuronas espejo jodidamente a tope: id tomando nota.



sábado, 23 de abril de 2011

ASCO, de José Ángel Barrueco


El viernes pasado estuve en Madrid para asistir a la presentación del libro Asco y debo reconocer que el acto fue ameno y muy divertido. Me reí mucho y compré la obra del que considero un buen amigo y sobre todo una magnífica persona. Sobre el asunto de ser o no persona ya he comentado algo en el pasado y no me apetece repetirme. Solo diré que el mundo se divide en dos bandos: los que son "persona" y los que no. El 70% de la población mundial son del bando no, y si no me creéis embarcaos en un crucero de lujo o mucho mejor echad un vistazo a Asco y luego hablamos. Lo que quiero decir es que somos demasiados en el planeta y los pedestales son muy pocos y la soledad reina soberana. Por eso proliferan tanto cosas como Facebook y Twitter y chatear.com; estamos cada vez más solos y necesitamos ampararnos bajo las frazadas humanas de la web. Ahora bien, imaginaos por un momento a toda esta masa desaliñada, a esos borregos que compran Millennium o las novedades de Planeta porque se lo ha dicho el colega de trabajo y en el metro todos lo llevan bajo el brazo, a los que tienen que lucirse a toda costa y en aras de su dignidad, a los que empujan en el metro para entrar primero, a los que se llenan el plato de comida porque es gratis o porque simplemente han pagado el buffet libre y luego dejan la mitad. Bueno, imaginaos a toda esta gente, metedla en un crucero de lujo y os saldrá "Asco". El protagonista, a bordo con su novia y unos familiares, lo observa todo minuciosamente y redacta una especie de diario del Capitán donde se describe el comportamiento desvergonzado de la mayoría de las personas que habitan el barco durante los siete días de crucero. El paralelismo con David Foster Wallace y su obra Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer es evidente y de hecho es el elemento aglutinante de la narración, junto con la sensación omnipresente de asco, por supuesto. Uno empieza a leer un libro sobre unas vacaciones en un crucero y se imagina que pasen cosas, cosas absolutamente increíbles como asesinatos, algún misterio, una historia de amor imposible, un suicida flotando en la piscina, un secuestro, etc., pero conforme vas leyendo te das cuenta de que no solo no pasa nada de todo esto, sino que se repiten hasta la saciedad escenas bochornosas que revelan el lado más grotesco del ser humano. ¿Y cuáles son las conclusiones? Pues que se relata la cruda realidad, sin historias de cine ni mierdas románticas pasadas de moda. Se presenta el mundo tal y cómo es hoy en día, o sea asquerosamente inhumano, predecible y aburrido; porque lo más probable es que, de embarcarte en un crucero de lujo, vivas las experiencias del protagonista de Asco y no las de James Bond, porque lo más probable es que vuelvas a tu puta casa y te sientas idiota tras ver las fotos que te sacaron mientras hacías el payaso en medio de la pista para acaparar momentos de gloria que duran el tiempo que se tarda en echarse un mojito al coleto. Y además la gula, joder, un tema con el que José Ángel hace particular hincapié:

Coge una bebida, que es gratis. Nadie dijo: coge una bebida para saciar la sed. Sólo: coge una bebida, que es gratis. Lo gratuito vuelve ciega a la gente. La animaliza y embrutece (pag.26).

O sobre el borregueo que mencionaba antes:

Gente que no ha leído en su vida algo más denso y extenso que el catecismo o que un tebeo de Carpanta se pone a leer mamotretos mal redactados porque la gente habla de ello, y como toda la gente habla de ello es precisamente lo que creen que deben comprar y leer, pues además la publicidad ya hace el resto, insisto en ello. Y señoras que no han leído en su puta vida una novela policíaca se tragan la trilogía de Millennium única y exclusivamente porque son los libros que el personal pasea por las estaciones, en el metro, en las playas y en las piscinas. Qué asco, joder, qué asco (pag. 117).


Y también tenemos pasajes de alta costura literaria:


Despertarse en medio del agua no es muy distinto a despertarse en mitad de un sueño en el que sabes que estás soñando que te despiertas de un sueño (pag. 91).

El final es, de todos modos, el punto fuerte del libro, lo que aporta sentido a la estructura narrativa, pero no quiero dar más detalles. Asco ya está a la venta en todas las librerías.


martes, 19 de abril de 2011

KNOCKEMSTIFF, de Donald Ray Pollock

Compré el libro a pesar del título impronunciable. ¿En serio existe un sitio con ese nombre? Parece ser que sí. Antes que nada, encomiables tanto la traducción de Javier Calvo como el prólogo de Kiko Amat. Buen trabajo. Ahora una pregunta: el libro por antonomasia sobre la América profunda. Respuesta: Knockemstiff, de Donald Ray Pollock, publicado en español por la prometedora editorial Libros del Silencio. Una novela cojonuda que a menudo recuerda al maestro Sherwood Anderson, compuesta por dieciocho relatos engarzados que cuentan la vida de los habitantes de una hondonada perdida en mitad del estado de Ohio donde reina la desesperanza más absoluta. Se narra la historia de gente a la deriva, tipos desaliñados que no solo no consiguen escaparse del pueblo, sino que ni siquiera logran mantener a flote lo que queda de sus vidas destartaladas. Mejor los relatos en primera persona que los en tercera; tienen más fuerza narrativa y se nota desde las primeras líneas, como en La vida real, Knockemstiff (para mí el mejor relato del libro), El destino del pelo, Hondonada, Bendecido y Combate. Aquí van algunos fragmentos:

"Cuesta creer que haya gente tan pobre en este país -dice el hombre-. Viviendo en el país más rico del mundo" (Knockemstiff, pag. 76).

"Tal vez se estaba volviendo un maníaco sexual, igual que su tío Carl, pensó. Se imaginó en el manicomio que había sobre la colina de Athens, compartiendo una celda acolchada con el loco de su tío, intercambiando historias repugnantes sobre los viejos tiempos y discutiendo sobre quién la chupaba mejor, si Barbie o Ken" (El destino del pelo, pag.87).


"La primera vez que lo oías hablar de aquello te daba la impresión de que estaba como una puta cabra, pero la verdad era que sólo intentaba aferrarse a algo que llenara sus días para no tener que pensar en el puto desastre en que se había convertido su vida. A la mayoría nos pasa lo mismo; puede que olvidar nuestras vidas sea lo mejor que hagamos nunca" (Hondonada, pag. 234).


Demos la bienvenida a uno de los mejores escritores de América.





jueves, 14 de abril de 2011

PRESENTACIÓN DE ASCO EN MADRID


Mañana viernes 15 de abril el escritor José Ángel Barrueco presentará en Madrid su nueva novela "Asco". Será en:

TIPOS INFAMES

calle San Joaquin 3

20.30h


El libro será presentado por los escritores Mario Crespo y Óscar Esquivias

Allí estaremos




lunes, 14 de marzo de 2011

CHUMP CHANGE, de Dan Fante


Hace tan solo unos días tuvimos el honor de tener aquí en España al escritor Dan Fante, hijo del ya inmortal John, para presentar su novela Chump Change, publicada por Sajalín Editores. Inútil decir que las presentaciones de Madrid y Barcelona fueron actos inolvidables y muy emotivos para todos los presentes, de esos que se te quedan grabados para siempre en la memoria y cuyos recuerdos se accionan como diapositivas automáticas que te ayudan a seguir luchando en los momentos más difíciles de esta jodida y cada vez más absurda existencia. Estamos, queridos amigos, frente a una de las mejores novelas de los últimos veinte años, a una obra maestra imprescindible de la literatura contemporánea. Comparado con las novedades que intentan vendernos a toda costa los grandes grupos editoriales, con la generación de escritores nocilleros que nos envuelven su valiente mierda en papel de chocolatina y con la mayoría de libros consagrados que alguien se atrevió a etiquetar de "literatura en mayúsculas", Chump Change se nos antoja como la obra de un fuera de serie, y el acierto de Dani y Julio, editores de Sajalín a quienes van mis mejores augurios, adquiere tintes históricos.
Para que os hagáis una idea de la fuerza narrativa de Dan, aquí va un fragmento del primer capítulo, donde el autor comienza enseguida pisando fuerte el acelerador:

"Internado conmigo en la unidad de psiquiatría estaba Delbert, de él quiero hablar aquí. Durante tres semanas Delbert y yo compartimos habitación. Oriundo de Lubbock, Tejas, mi compañero había ido a dar con sus huevos al departamento de cuentas a pagar de una firma de Wall Street. Delbert es de esos padres de familia con 2,1 hijos y una esposa que les prepara la cena. Los detalles específicos de cómo se fueron desarrollando los hechos carecen de importancia, el caso es que Delbert volvía a casa día tras día y se marchaba nuevamente al trabajo tal y como se esperaba de él. Así pasaron unos diez años. Los problemas lo han vuelto infeliz como a todo el mundo y por eso Delbert a veces bebe a mediodía. Después se va a su casa y por la noche se sienta delante de la tele y bebe un poco más. Delbert ha comenzado a beber también durante los fines de semana, no obstante consigue mantener a raya su pasatiempo durante años. Delbert es un tipo corriente, un tipo como los demás, un padre de familia. Pero cierto día, se da cuenta de que necesita echar un trago por la mañana para mantener firme el pulso. No quiere que la señora que atiende la taquilla de los Ferrocarriles de Long Island advierta cuánto le tiemblan las manos cuando compra el billete; ni que las secretarias de la oficina, al verlo servirse el café, se percaten de que tiene un problema. Así es como Delbert se convierte en bebedor mañanero por pura necesidad.
Un día, después del trabajo, Del llega a casa con unas copitas de más y, por sus excesos con el alcohol, discute otra vez con la parienta. (Lo que describo aquí es algo muy habitual, son cosas que les pasan a las personas corrientes). Delbert se cabrea y sale disparado hacia el bar. Vuelve a las dos de la mañana con un ciego descomunal y se acuesta en la cama con su hija Melissa, de diez años. Aunque hubiera querido, Delbert no habría podido darse cuenta de dónde estaba, despierto y sobrio no le hubiera cabido en la cabeza la idea de montarse sobre su hija y follársela y lastimarla como lo estaba haciendo. Su mujer oye el barullo, se levanta y lo descubre, en pleno desenfreno, encima de su hija.
Delbert pide perdón. Su seguro médico cubre los gastos de desintoxicación en San José de Cupertino. Pero mi compañero no logra entender cómo se había permitido llegar a tales extremos. Sencillamente no se creía capaz de meter la polla hasta el fondo en el cuerpo de su hijita. ¿Llegará a perdonarse el pobre Delbert? No parece que eso vaya a ocurrir, porque la semana pasada se colgó y ahora está criando malvas.
La noche de su muerte, yo estaba durmiendo pero me desperté a las cuatro y media de la mañana para echar una meadita. No vi a Delbert en su cama. Recorrí el pasillo, dejé atrás la sala de observación y llegué hasta los aseos. Sabía que estaba disgustado consigo mismo y que procuraba asimilar la vergüenza y la cruda realidad de haber violado a su hija y de ser un alcohólico. La sala de observación suele estar cerrada, porque a los pacientes les está prohibido entrar cuando no hay personal supervisando. Pero allí estaba Delbert. Había sangre por todas partes... Se había cortado las venas y por las dudas se había colgado. Antes de que nos apagaran las luces discutíamos acerca de la liga de fútbol americano. Mi compañero de habitación era un apasionado seguidor de los Dallas Cowboys. Hasta la vista Delbert".