sábado, 25 de enero de 2014

BUTCHER'S CROSSING, de JOHN WILLIAMS



Will Andrews, un joven pipiolo de veintipocos años, abandona sus estudios en Harward y se marcha al oeste para encontrar esos recónditos misterios de la naturaleza que acabarían dando un sentido a su vida. Corren los años setenta del siglo XIX y la mayoría de pueblos del oeste no son más que un conglomerado de casas mal construidas y habitadas por putas y cazadores de tres al cuarto que cazan de día y se emborrachan de noche en el Saloon del pueblo en medio de una timba de póker. Oeste americano en estado puro, 100% auténtico. Tan visual que la imagen aparece en alta definición ante nuestros ojos. El joven Will se establece en Butcher's Crossing, un paraje olvidado de la mano de Dios donde conoce a Miller, un cazador de pura cepa con quien decide emprender una alocada aventura hacia Colorado en busca de pieles de búfalo. El viaje no presagia nada bueno y el grupo, cuatro personas en total, pasa por todo tipo de privaciones hasta dar por fin con una gran manada que les proporcionará pieles y dinero. Todo parece ir por buen camino, pero el invierno está a las puertas y la codicia del hombre acabará cobrándose un precio muy elevado. Dicho esto, imagínate ahora que eres un autor desconocido y envías una novela de estas características a la mayoría de editoriales y agentes literarios de este país. ¿Quieres saber lo que van a hacer con ella? Venga, te echo una mano: metérsela por el culo. Ni siquiera van a abrir el archivo de word, tal como lo oyes. No esperes esa oportunidad porque nadie te la va a dar, siento decírtelo de esta forma. ¿Sabes por qué? Venga, vuelvo a ayudarte: porque en este país se vive de puta madre y se come y se bebe como en ninguno, pero no esperes que los editores tengan los cojones suficientes como para lanzar una novela vital de supervivencia como sería la obra de John Williams. Solo lo harán si ven el cometa reluciente y su cola de éxito que viene de Estados Unidos. Solo así. En todos los otros casos pasarán de ti y ni siquiera se molestarán en decirte que no. ¿Sabes por qué? Te lo digo: porque si la mayoría ni siquiera tienen cojones para contestar a un correo electrónico, ¿cómo demonios van a empatizar con la historia de un chaval que deja la universidad y va a cazar búfalos en un territorio salvaje donde sobrevivir se convertirá en un reto diario? Yo ya te llamo, yo ya te escribo. Pobres hijos de puta. Necesitaríais una buena temporada en Butcher's Crossing, amigos, y veréis qué huevos de madera os salen. El problema es que hoy en día lo tenemos todo y nuestras preocupaciones se limitas a frivolidades y a necesidades materiales que no llevan a ningún sitio y que solo consiguen ablandarnos un poco más. Por eso pasamos de todo y preferimos ignorar las cosas que enfrentarnos a ellas. Una temporada en Butcher's Crossing y te aseguro que la mayoría de jóvenes de treinta años que todavía viven con los padres encuentran curro en un par de días y dejan de atontarse delante de la consola.
Este libro de Williams, para mí incluso superior a Stoner, su anterior novela, es una historia dura y rebosante de vitalidad. Su estilo, fresco y depurado, es un himno a la sencillez y a la narrativa sin pretensiones que consigue llegar al corazón de los lectores con la sola fuerza de las palabras. Un par de fragmentos:

"Pensaba que ese era el principal significado que podía encontrarle a la vida, y le pareció que todo lo acaecido en su niñez y en su juventud había sido un preámbulo para el preciso instante en que ahora se encontraba, como un pájaro antes de alzar el vuelo" (pág.: 66).

"Pues no hay nada, ¿entiendes? Naces, mamas mentiras, te crías en casa con mentiras, aprendes todo tipo de mentiras en la escuela. Toda una vida llena de mentiras, y luego, cuando ya vas a morir, tal vez te das cuenta de que no hay nada, nada salvo tú mismo y lo que podrías haber hecho. Pero, claro, no lo hiciste porque esas mentiras decían que había algo más. Y entonces te das cuenta de que podrías haber tenido el mundo entero, siendo el único que conoce el secreto... Pero ya es demasiado tarde. Te has vuelto viejo y no hay vuelta atrás (pág.: 328).

Una lectura altamente recomendable, sobre todo para aquellas personas que necesiten endurecer un poco sus huevos y que sueltan demasiadas estupideces cada vez que abren la boca.


domingo, 12 de enero de 2014

NO ESTAMOS LOCOS, de EL GRAN WYOMING



La primera vez que vi en la tele a José Miguel Monzón, alias el gran Wyoming, fue hace cuatro años y su humor no acabó de convencerme. Pese a ello, decidí darle una segunda oportunidad y con el tiempo el hombre acabó conquistándome por completo. Pasados unos años, resulta que solo enciendo la caja tonta en contadas ocasiones, una de ellas de nueve y media a diez y media de la noche, hora en la que se emite en la Sexta el programa El Intermedio y con el que me desternillo vivo. Podríamos decir que Wyoming es al humor corrosivo lo que Mario Vaquerizo es a la frivolidad (la ecuación perfecta). Y encima el gran humorista va y saca un libro. Mi primera reacción cuando una cara conocida de la televisión se empantana en las arenas movedizas de la literatura es de rechazo. Empiezo a pensar en negros (literarios, se me entienda), en campañas mediáticas y en editores con los ojos como platos pensando en la de dinero que les va a caer. Sí, soy un tipo con prejuicios, ¿pasa algo? Solo un pazguato ve honestidad y justicia por todas partes, y lo importante en esta vida es saber vencer los prejuicios y aprender a juzgar las cosas de manera objetiva, aunque cueste un huevo. El caso es que compro el libro y lo leo rápido. Me parto la caja y todos los prejuicios se van a tomar por culo, tanto que pondría la mano en el fuego que el señor Monzón escribió el dichoso libro de puño y letra. El humor es el mismo y la manera de decir las cosas también. Pese a que la primera parte se hace un pelín lenta, la obra no tiene desperdicio y el autor se despacha a gusto relatando los entresijos y la basura tan característicos de la marca España. La moraleja rezuma como un mantra de cada página: ¿Dios, en manos de qué gentuza estamos? No se trata de hacer demagogia ni de ser partidario de un bando u otro, sino simplemente de decir las cosas como son (este servidor es un apolítico y nunca ha votado a nadie en su vida, como muchos bien sabréis). Pero lo del Partido Popular es muy fuerte. Marca España en estado puro. Ineptos que eligen a ineptos. Corruptos que se llevan calentita nuestra pasta. Primos y lameculos encargados de presidir el gobierno de este país. Mi padre siempre me repetía de pequeño que basta con mirar a la gente a la cara para hacerte una idea de su calaña. Mirad un segundo a Camps, o a Bárcenas, o a Aznar, o a Dolores de Cospedal. La pregunta que sopla en el viento es: ¿Tienen pinta de personas honestas y limpias? Les prestaríais cinco euros con la promesa de que os los van a devolver al día siguiente? Ni harto vino, tío. Este libro analiza la historia reciente de España, incluida esa época ominosa llamada franquismo, y nos explica el porqué de ciertas conductas y maneras de pensar obsoletas que están todavía muy arraigadas en nuestra sociedad. Ayer por la noche, haciendo zapping, di con un programa de debate sobre el peliagudo problema del aborto, tan en boga en estos días. Entre los tertulianos, había un chavalín de diecinueve años encorsetado y recién salido de la peluquería PP: un viejo hecho a medida. Estaba allí como vicepresidente del proyecto +vida (véase también Nuevas Generaciones del PP) para demostrar lo buena que es la nueva ley contra el aborto. Mi reflexión es la siguiente: "¿Cómo es posible que un crío que probablemente ni sepa donde está la vagina se ponga a debatir sobre ese tema? Es algo tan esperpéntico que resulta ofensivo para la inteligencia. En este caso, el libro de Wyoming nos explica que la culpa no es del chaval, sino de los padres, y por supuesto la comparto. El tío no es más que un pijillo que espera a que salgan sus padres de casa para hacerse una paja. Vicepresidente de +vida: me caigo de la silla de la risa y me hago daño. Choco la cabeza contra el mármol y sigo riéndome. Me da igual haberme quedado tonto para el resto de mi vida; no puedo parar de reírme y necesito beber agua para calmarme. Vete a jugar al fútbol con tus amigos, chaval, y déjate de chorradas. Piensa en ligar, lee buenos libros y deja a un lado los fantasmas de los fetos. Tranquilo, ya irán a por ti cuando dejes preñada  a la novieta de la universidad que piensa como tú, no te preocupes. Entonces ya hablaremos. Moraleja: si en casa te comen el coco desde pequeño y te inculcan ideales dogmáticos (yo solo hablo catalán esté donde esté, no al aborto, España nos roba, la independencia, las morenas son más listas que las rubias, etc.), llegarás a los dieciocho con los sesos hechos papilla y lo vas a tener todo muy jodido.
Este libro va de esto y de mucho más, y os aseguro que vale la pena. Algunos párrafos:

"Cuando Francis Ford Coppola rodó la célebre boda de Connie Corleone, la hija de Don Vito, en la primera parte de El Padrino, no sabía que estaba haciendo la versión ultralight de un suceso marca España" (véase la boda de la hija de Aznar).

"Los señores que han traído hasta aquí a los países del sur de Europa, esos especuladores que no dudan en hundir a una nación si eso les supone un beneficio por mínimo que sea, son de los suyos. Neoliberales, como ellos. Piensan que la mejor política imaginable es la de toma el dinero y corre. Lo llaman libre mercado, que suena mejor" (pág. 192).

"Esos señores son los que dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Estos señores junto con la Conferencia Episcopal y el gobierno neoliberal forman el triumvirato que decide lo que va a ser de nuestras vidas. Malos tiempos para la lírica" (pág. 225).

Sin lugar a duda, el mejor libro de no-ficción sobre la actualidad que podéis encontrar en las librerías. Dinero bien invertido. Señor Monzón, me como mis prejuicios acerca de los tíos de la tele que escriben libros y me quito el sombrero. Firmado: un fiel admirador.



domingo, 5 de enero de 2014

PREMIO DARDOS 2014



El bloguero Molina de Tirso me acaba de comunicar que este blog, Atalaya de la vida humana, ha sido galardonado con el Premio Dardos. Se trata de un premio otorgado a blogs que transmiten valores éticos y culturales. Las reglas de este premio son muy sencillas y fomentan la publicidad de los blogs por este mar sin horizonte llamado internet. El ganador tendrá que:

1) Incluir una imagen del premio en su blog.
2) Mencionar y enlazar el blog que le ha otorgado el premio.
3) Otorgar el premio a 15 blogs.


Mis 15 blogs seleccionados son:

1) ESCRITO EN EL VIENTO: dirigido por José Ángel Barrueco, es uno de los mejores blog sobre cine y buena literatura. 

2) EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA: todo sobre la literatura de calidad de la mano de Mario Crespo.

3) POR QUIEN DOBLAN LAS ESQUINAS: el blog de la Barcelona diversa desde el punto de vista de Luis Fernández Zaurín, un periodista de pura cepa.

4) LOS MUNDOS DE NICARO: antes de ser escritores hay que ser unos buenos lectores. Este blog es la clara demostración de ello.

5) JUNTANDO PALABRAS: Daniel Ruíz García escribe como los ángeles, y él lo sabe.

6) ESTADO CRÍTICO: o crítico estado, como se quiera leer. La mejor literatura del momento.

7) APOSTILLAS LITERARIAS: calidad y calidad y calidad.

8) BIBLIO-FILO-SOFIA: un buen blog de filosofía para ayudarnos a pensar y a abrir de par en par ese cofre misterioso llamado mente. 

9) BURBUJAS DE LETRAS: interesante blog sobre la buena literatura.

10) LO QUE LEO: sin duda uno de los mejores blogs de reseñas literarias que hay en este momento.

11) ARCANA MUNDI: para los que se quieran enterar de cómo van de verdad las cosas. 

12) LA TORMENTA EN UN VASO: blog de reseñas literarias de gran calidad.

13) ELÍAS GOROSTIAGA: todo sobre el cine, la literatura y la vida.

14) EL MAR DE LETRAS: reseñas elaboradas sobre la literatura de verdad. Muy interesante.

15) BACOVICIOUS: underground en estado puro. Literatura, visceralidad y rock en roll a tope.


Enhorabuena a todos estos blogueros y gracias a Molina de Tirso por seleccionarme. Aquí os dejo su blog:




Que paséis un buen día de Reyes y leáis libros cojonudos. Salud.


martes, 31 de diciembre de 2013

BRAVO, BURRO! de JOHN FANTE



Última reseña del año dedicada al más grande de todos los tiempos: el maestro John Fante. Es lo que se llama cerrar a lo grande, aunque en este caso tal vez sería mejor decir cerrar con un grande. Hacía años que buscaba este libro, sin duda la obra menos conocida del maestro, y durante mis vacaciones navideñas en Italia di con él por casualidad en una librería de Finale, Liguria (versión italiana). Pese a ser un libro supuestamente juvenil y de fácil lectura, cuyo parecido con Platero y yo de Juan Ramón Jiménez es a ratos palpable, el sello fantiano es inconfundible e incluso en este caso el autor ha logrado emocionarme y sacarme un par de lágrimas al final. Se trata de cien páginas rebosantes de emociones donde se narra la historia del niño Manuel y de su entrañable burrito, apodado El Valiente por su coraje y valentía ante el peligro. Ambientada en un México atemporal y de ensueño, la trama se centra en la recuperación, tras el incendio que propició su fuga, de un toro maravilloso llamado Montaña Negra, verdadero orgullo de don Francisco, el propietario de una hacienda que da trabajo a más de cincuenta familias, entre ellas la de Manuel y su padre Juan Cabriz, torero de capa caída que ahora se dedica a empinar el codo y a meterse en problemas. Con la ayuda del burrito, Manuel llegará hasta el toro y conseguirá traerlo de vuelta a la hacienda entre los vítores de todos, aunque resultará fundamental la intervención del padre en última instancia para evitar un percance que hubiese podido ocasionar daños mayores. Como ocurre a menudo en las obras de Fante, la relación padre-hijo suple de trasfondo y sienta los cimientos de toda la narración, y sus palabras son dardos que no podemos esquivar y que siempre acaban clavándose en nuestro corazón. Algunos párrafos:

La fede è molte cose. È l'affidarsi a Dio, o la fiducia in un nostro simile, o il fidarsi ciascuno dell'altro. Credere nell'impossibile: questo è la fede. La fede può muovere montagne (pág. 90).

Non aveva mai voluto essere un grande matador, uno che viveva soltanto di domenica. Un uomo aveva bisogno di essere coraggioso soltanto per quello che contava davvero nella vita. Soltanto allora poteva mostrare il suo coraggio. Il bisogno doveva essere più grande della paura, e adesso si domandava cosa fosse importante nella sua vita. C'era forse qualcosa, in quei suoi trentadue anni spezzati e disordinati, per cui valesse la pena battersi e morire? La risposta venne chiara e inequivoca: suo figlio Manuel (pág. 102).

La fe mueve montañas, claro que sí, y nuestros hijos son los arcos por donde tensaremos esas flechas cargadas de esperanza disparadas al futuro. Espero impaciente la publicación en España de esta obra maestra huérfana de editor. Feliz 2014 a todos.


domingo, 24 de noviembre de 2013

QUISIERA TENER LA VOZ DE LEONARD COHEN PARA PERDIRTE QUE TE MARCHARAS, de ÓSCAR SIPÁN



La primera consideración que podemos hacer sobre este libro, así a bote pronto, es la siguiente: Óscar Sipán ha conseguido uno de los títulos más largos de la historia de la Literatura, sin por ello perder fuerza ni gancho. Más bien al revés. Es un título que te agarra por el cuello y te arrastra al maravilloso universo de la narrativa sipaniana. Ya sé que no existe este término, pero hoy me he levantado con ganas de lucir nuevas palabras, ya que las habituales están muy gastadas y parece ser que han perdido lustre. A partir de ahora, sipaniano hará referencia a todo lo relacionado con este autor, a quien en su momento moteé "el Raymond Carver español". Y vaya si se merece el apodo. Una vez más, y como ya apreciamos en Concesiones al demonio, la prosa de Óscar se sitúa por encima de la media y demuestra ser tremendamente efectiva. Las palabras están escogidas con esmero, las sentencias son demoledoras y las metáforas, que abundan, rezuman genialidad. Nos hemos dado cuenta de que el autor es un gran observador de la vida humana, un tipo que prefiere escuchar antes de hablar, mirar antes de actuar, y esa actitud frente a la vida se ve plasmada en los diecisiete relatos que componen este libro. Son historias de gente normal (la famosa intrahistoria de la que hablaba Unamuno), de amores imposibles, de relaciones destartaladas y sobre todo de esa angustia que nos corroe por dentro cada día que pasa, alimentando sin pausa ese infierno personal que ha de acompañarnos hasta la tumba. El listón de los relatos es muy alto, pero hay algunos que destacan particularmente y se elevan a la esfera de pequeñas obras maestras, como es el caso de El talento de las moscas, donde una mujer narra en primera persona la extraña aventura amorosa que vivió con Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito, quien cayó en su jardín con el paracaídas durante la Segunda Guerra Mundial y se quedó un tiempo en su casa. Antoine se convierte en el sol de su vida, como apreciamos en este magistral párrafo:

Me siento despierta, viva, llena de ilusiones, mojada de él, segregando ternura. La ternura es la suma de todas las decepciones sentimentales dividida por la esperanza. La esperanza es un barco a punto de zarpar. La esperanza es un paracaídas. Por Antoine entregaría a Cristo a los judíos. Sin remordimientos. Sin contar las monedas. Con la conciencia tranquila (pág. 14).

También me han impactado los relatos Rompeolas, donde se narra una curiosa historia de amor, Escupir sobre París, un fresco perfecto del mundo moderno, y Cuarenta días de niebla, una pieza sensacional sobre una difícil relación de pareja. Más frases sipanianas:

Prefiero imaginar que cuando provienes de un hospicio y has visto el futuro escrito con tinta invisible, el dinero es el único lugar donde blanquear el pasado (pág. 48, Rompeolas).

La adolescencia es un fusil cargado y sin seguro en manos de un enfermo de Parkinson (pág. 63, Escupir sobre París).

La memoria es un corcho en el que vamos clavando caras y penas, labios de carmín y amores imposibles (pág. 70, La jaula de Faraday).

Dicho esto, quiero exponeros una teoría y proponeros un reto. Desde hace unos años estoy muy metido en el análisis de las neuronas espejo. No soy neurocientífico, pero es algo que me interesa mucho y me gusta documentarme sobre el tema. Estas neuronas, descubiertas en 1994 en Parma, son las responsables, entre otras cosas, de le empatía, de la elasticidad del cerebro y de la imitación. Dicho esto, el reto es el siguiente. Hay una página web llamada www.iqtest.dk que sirve para medir nuestro coeficiente intelectual y nuestra elasticidad mental, y es completamente fiable y segura. No os pedirán dinero ni que enviéis mensajes a ningún móvil de los cojones, así que tranquilos. Bien, la prueba consiste en lo siguiente: el primer día realizáis el test, que dura unos veinte minutos, y memorizáis el resultado. El segundo día veis durante una hora algún programa televisivo estúpido donde los tertulianos griten mucho, hablen de cotilleo o discutan sobre si el Balón de Oro es para Messi o Cristiano Ronaldo. Paso seguido realizáis el test y apuntáis el resultado. El tercer día leéis el libro de Óscar y después repetís la misma operación. Resultado final en un 90% de los casos: en el segundo test habréis perdido unos puntos respecto a la primera prueba y en el tercero habréis ganado algunos. Moraleja: hay cosas que influyen enormemente en nuestro cerebro, y tal vez escuchar la cálida voz de Leonard Cohen a través de los textos de Óscar podría ayudarnos a dar un buen salto evolutivo y a contemplar desde la grada el curioso espectáculo de los monos que se golpean la cabeza con el Balón de Oro. 
Gran acierto de la Editorial Base y fichaje del año. Por cierto, y hablando de fichajes, os tengo que dejar porque empieza Tiki Taka y no me lo puedo perder. Comprad este libro; vuestras neuronas espejo os estarán muy agradecidas.


martes, 15 de octubre de 2013

LA CHICA DE NUEVA INGLATERRA, de SHERWOOD ANDERSON



Apuesto ahora mismo cien euracos a que, si entrevistáramos a cincuenta editores y a otros cincuenta agentes literarios al azar en España (excluyendo por supuesto a los que lo publican), no serían más de diez los que hayan leído a Sherwood Anderson, el mejor cuentista de todos los tiempos y el padre de la narrativa norteamericana moderna. En otras palabras, menos del 10% de los encuestados. El 90% van a poner cara de sorpresa o se van a creer que es un artista contemporáneo que todavía no ha dado el gran salto, por eso no han oído hablar de él, claro. En más de una ocasión he quedado con editores que se jactaban de llevar más de veinte años en el mundillo. Oye, ¿qué te parece Dostoievski? ¿Y Hubert Selby jr? ¿Has leído a Sherwood Anderson? ¿Y a Mateo Alemán? ¿Sabes quién es Herman Hesse? Y Thomas Mann? Oye, ¿te suena de algo el nombre de Luigi Pirandello y de John Fante? ¿Y Bukowski, Carver, Camus, Hemingway, Céline? Podría seguir hasta el infinito, y no sabéis la de sorpresas que uno se puede llevar al mencionar a estos autores en presencia de un editor. Los agentes literarios mejor ni te cuento. Te dirán que han leído a algunos y que a la mayoría los tienen pendientes de lectura en casa. Ya... Y yo me pregunto: "¿Esta es la gente que se encarga de darnos a conocer la buena literatura? ¿Qué clase de criba pueden hacer si no tienen una base sólida de lecturas ni poseen un criterio claro avalado por las mismas? ¿Quiénes son estos patanes disfrazados de ávidos lectores? Recuerdo que un día le mencioné los susodichos autores a una editora que conozco. Me contestó: "No me suenan, pero me gusta mucho Mercé Rodoreda, autora de La plaça del Diamant, ¿la conoces?" A uno le entran ganas de arrancarse el pelo y ponerlo en el cenicero de la mesa. Estás despedido/a de la editorial. ¡Pero si tengo quince años de experiencia! Por eso mismo estás despedido/a: llevas aquí un montón de tiempo y no tienes ni puta idea. Vete a vender enciclopedias, coño. Toma, este libro se titula La chica de Nueva Inglaterra y su autor es Sherwood Anderson. Está incluido en tu finiquito. Sí, ya sé que no te suena de nada. Puedes leerlo mientras vas de puerta en puerta con el evangelio pregonando la palabra de Jesús. Son cuentos que hablan de la vida y de la soledad del mundo, del destino del hombre arraigado en la tierra y de esa sensación de vacío que todos hemos tenido alguna vez en la vida, esa sensación de que vayamos única y exclusivamente detrás de un montón de nada. Ya sé que te cuesta entenderlo, por eso ya no hay sitio para ti en la editorial. Demasiado tiempo has ocupado este puesto sin merecerlo. Venga, te voy a leer un par de párrafos. Página 30, relato Semillas:

"La vida de la gente son como los árboles de un bosque que poco a poco van siendo estrangulados por enredaderas, y que finalmente mueren asfixiados. Las enredaderas son a su vez viejas creencias, antiguos pensamientos plantados por hombres muertos. Yo mismo estoy cubierto por enredaderas que me están devorando poco a poco".

Ya lo sé: tienes la sensación de que no hay intriga, de que no pasa absolutamente nada en seis líneas, por eso estás despedido/a. No tienes ni puta idea. No puedes continuar aquí. Página 36, seguimos con Semillas:

Lo que realmente necesitaba era que alguien la amara, que alguien la amara con paciencia y ternura. Era un ser grotesco, no lo voy a negar, pero todos los habitantes de este planeta somos, al fin y al cabo, grotescos. Todos necesitamos que alguien nos ame. Lo que podría haberla curado podría curarnos también a todos nosotros. Su enfermedad es universal. Todos queremos que alguien nos ame, pero no es fácil encontrar un amante en este mundo".

Ya lo sé: no hace una descripción pormenorizada de los rasgos físicos del personaje tal y como te han enseñado en el taller de escritura creativa del barrio, por eso mismo estás despedido/a. Te falta poso, y eso no se consigue en dos días ni con una clase de escritura impartida por primos. Sí, para el finiquito tienes que firmar justo aquí abajo. Página 51, relato El huevo (obra maestra absoluta):

Es verdad que cuando empiezan a dar sus primeros pasos los pollitos parecen despiertos y hasta lúcidos, pero al final sacan a relucir su espantosa estupidez. Es asombroso y hasta desconcertante ver lo mucho que se parecen a las personas.

Ya lo sé: no entiendes bien la frase y te parece una comparación de mal gusto, por eso mismo estás despedido/a. Estoy seguro de que  te vas a forrar vendiendo la palabra de Jesús y las enciclopedias sobre dinosaurios, pero olvídate de este sitio.

Y sí, ya sé lo que estás pensando: que tengo la olla ida. Desde luego que sí, y seguro también que soy un tipo jodidamente grotesco, pero te prometo que te acordarás de mis palabras el día en que te pongas a leer un libro de Sherwood Anderson y la magia se apodere de tu mente. Tendrás la sensación de estar sentado/a frente al fuego de una chimenea en pleno invierno. A tu lado revolotearán los protagonistas de una américa profunda y atávica y te abrigarán del frío susurrándote al oído sus historias olvidadas. Cuando leas el relato La trampilla, seguro que la soledad del mundo abandonará tu cálido hogar y se quedará mirándote desde la ventana con el cuerpo recubierto de nieve. Un diez para Nórdica Libros. Me tenéis ganado.


domingo, 1 de septiembre de 2013

CONDENADA, de CHUCK PALAHNIUK



Si tenéis ganas de descojonaros a lo bestia mientras tomáis el sol en la playa o escucháis música tirados en el sofá, y de paso reflexionar un poco sobre los absurdos derroteros que está tomando el mundo, entonces este es vuestro libro. Hay páginas en las que uno apenas puede avanzar y se desternilla vivo con el humor ácido de Palahniuk. De todas sus novelas que se han publicado en España, esta es sin duda la más lograda, pues el autor aprueba con nota su gran asignatura pendiente hasta la fecha: la trama. Las anteriores obras made in Palahniuk solían distinguirse por su originalidad y por empezar muy fuerte: frases demoledoras, sarcasmo, estilo muy ágil y escritura de alto nivel. Pero conforme ibas avanzando con la lectura te dabas cuenta de que al autor se le iba progresivamente la olla y la historia de base quedaba diluida en un espeso matorral de soliloquios, subhistorias, diálogos algo traídos por los pelos y un final anunciado. Después de la mitad del libro, el lector tenía la sensación de arrastrarse hasta el final de una forma que rozaba la agonía. ¿Cuántas páginas me faltan para acabar? A excepción de Asfixia y por supuesto de Condenada, en todas la otras novelas me surgió esa dichosa pregunta, y eso no suele ser buena señal.
En esta novela, en cambio, Palahniuk da el gran salto cualitativo que estaba esperando y por fin consigue que el engranaje narrativo funcione a la perfección, excepto quizá en algunos capítulos en los que vuelven los viejos vicios, pero que no afectan para nada la historia. Uno de los grandes problemas de los autores que aspiran a ser demasiado originales (válgame como ejemplo, una vez más, el sobrevalorado grupo Nocilla) es que muchas veces ni ellos mismos saben qué cojones quieren contar y el resultado final suele ser un producto superficial y pasado de rosca. En otras palabras: un bodrio.
Condenada supera los pronósticos y demuestra ser una novela sólida y extremadamente divertida. Es un auténtico goce ver cómo se le va la castaña al autor al tiempo que nos dejamos llevar por una historia bien armada donde se nos cuentan las peripecias de Madison Spencer, una niña de trece años hija de una estrella de cine narcisista y de un multimillonario. Mientras sus padres se dedican a adoptar huerfanitos por el mundo para subir su popularidad ante las cámaras, Madison muere por una sobredosis y se despierta en el Infierno, donde capitaneará un variopinto grupo de pecadores hasta la mismísima morada de Satanás. La misión se presenta complicada y tendrán que derrotar a varios demonios y cruzar caminos tan baldíos como el Valle de los Pañales Desechables Usados, el Gran Océano de Esperma Desperdiciado (que no para de subir desde que se inventó internet) y el Pantano de los Abortos de Fetos ya Desarrollados (me parto la caja). El final es un guiño, voluntario o no, a Niebla de Unamuno, y es el primero de Palanhiuk que por fin consigue sorprender gratamente al lector. Algunos fragmentos:

Si queréis saber mi opinión, la mayoría de la gente se pone a tener hijos cuando se le empieza a agotar el entusiasmo por la vida. Los hijos nos permiten revisar la emoción que antes nos producía, bueno... todo. Y al cabo de una generación son los nietos quienes nos vuelven a subir el entusiasmo. Reproducirse es una especie de inyección de moral para que sigamos amando la vida (pág. 107).

Una vez que estás muerto y en el Infierno, tus opciones son, o bien hacer algo trivial pero hacerlo de manera muy solemne, por ejemplo investigación de mercado sobre el uso de los clips para sujetar papeles. O bien se puede hacer algo muy serio de una manera muy trivial, como por ejemplo poner cara de aburrido y de que todo te da igual mientras cagas en un plato de cristal y te lo comes con una cucharadilla de plata: la caca, quiero decir, no el plato (pág.: 111).

Por supuesto, mi padre quería introducir el concepto de disciplina y el de responsabilidades en la vida de Goran, pero a un chaval que sin duda había sido atormentado por medio de electrochoque y tortura del agua y con inyecciones intravenosas de líquido limpiador de tuberías, no lo iban a acobardar fácilmente la amenaza de unos azotes y una hora de castigo encerrado en la habitación (pág. 123).

Podría seguir hasta el infinito con frases como estas, pero sería mejor que os comprarais esta maravillosa novela y la disfrutarais por vuestra cuenta para olvidar todos los malos rollos que os afligen. Es una panacea perfecta, os lo aseguro.