
miércoles, 16 de febrero de 2011
PRESENTACIÓN DE VISCERALES EN MADRID

miércoles, 26 de enero de 2011
VISCERALES YA A LA VENTA
Eviten el contacto con los ojos
En caso de ingestión accidental, consulten a su médico de confianza
No recomendado para madres con más de seis niños a cuesta y que estén buscando la paz interior. Bastante jodido lo tenéis ya con el camino hacia la paz.
martes, 4 de enero de 2011
ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

Hace tan solo unas semanas salió a la venta en España la nueva Ortografía, elaborada por las 22 Academias de la Lengua Española. Me la regaló mi mujer por Navidad y ya la he terminado. A ver, ya sé que la Real Academia acostumbra a ser blanco de críticas y también soy consciente de que para la gran mayoría una gramática normativa no es más que un coñazo inventado por tipos pedantes y aburridos, pero sea cual sea vuestra opinión es indudable el gran esfuerzo lingüístico que está a la base de esta obra. Pensad que en muchos países ni siquiera tienen una institución que fija el uso de la lengua. En Italia, por ejemplo, existe la gran Academia de la Crusca, una de la más antiguas del mundo (Florencia, 1583), pero lo que muchos no saben es que se encarga de la lengua italiana como yo de los eclipses solares. No es más que una institución onorífica a la que acuden unos pocos aritócratas con mucho tiempo libre para tomar chocolate caliente y jugar a las cartas. No fijan una mierda, os lo aseguro. Dicen que están haciendo un Diccionario Histórico del italiano de 1600, pero debe de ser algo parecido a la tela de Penélope, ya que nunca se acaba. Aquí en España, en cambio, está la Real Academia, una entidad que desde el año de su fundación (1726) se ha ido renovando con publicaciones periódicas de diccionarios, gramáticas y ortografías. Esta última, en concreto, es quizá una de las más innovadoras, exhaustivas y coerentes que se han escrito jamás. Es clara, incluso permisiva (véase los casos de doble acentuación) y además intenta ceñirse en gran medida al uso real de la lengua.
En esta edición se introducen novedades importantes y bastante comprensibles como la eliminación del acento en aquellas palabras que por su entonación y prosodia se han de considerar monosílabas y no bisílabas como es el caso de guion, truhan, hui, o fiais, de manera que se considerará error escribirlas con tilde; se podrá prescindir de la tilde diacrítica en solo incluso en caso de doble interpretación; deberán ir siempre en minúscula las palabras de cargos institucionales como papa o rey; desaparece la tilde en la conjunción o incluso cuando va entre dos números; ch y ll se considerarán meros dígrafos y no letras del alfabeto; la y griega pasará a llamarse ye.
Sin embrago, uno de los grandes méritos de esta nueva ortografía es el de fijar la grafía de los nombres compuestos, tanto prefixados como de composición propia. Así pues, se escribirán como unidades univerbales palabras como exmujer, mientras que seguirán siendo pluriverbales cuando presentan más de un elemento como en ex alto cargo. También se señala el uso preferente (siempre mejor la forma univerbal) en secuencias que se escriben en una o más palabras con idéntico valor como por ejemplo arcoíris, bocarriba, bocabajo, caradura, aprisa, altamar, a rajatabla, a tocateja, cubalibre, enfrente, donjuán, enseguida, entretanto, hierbabuena, medioambiente, quintaesencia, sanseacabó y sobremanera, entre otras.
La única afirmación algo cuestionable que he encontrado tras una lectura pormenorizada es la referente al uso de los dos puntos en cartas y documentos (pág. 362-363), donde se dice que "Se emplean dos puntos tras las fórmulas de saludo en el encabezamiento de cartas y documentos... Es costumbre anglosajona, y debe evitarse en español, utilizar la coma en lugar de los dos puntos". No sé, me parece que el uso sugiere justo lo contrario, ya que en el encabezamiento de los email y de las cartas se suele escribir Querido Juan, y no Querido Juan:, aunque supongo que esto tampoco tiene demasiada importancia.
Finalmente, tenemos entre manos un tesoro lleno de recomendaciones, consejos, reglas normativas y ejemplos esclarecedores que nos ayudan a mejorar y perfeccionar nuestra escritura. Nadie pretende que lo lean los cerebros fetales de Gran Hermano ni genios como Isabel Pantoja y compañía (la miel no está hecha para la boca del asno), pero sí la gente que se dedica a la redacción de textos escritos o que simplemente tiene interés en ampliar los conocimientos de su lengua natal.
No se les puede pedir más a los académicos. Bueno, quizá algo sí: que ahora se relajen un poco y se tomen un chocolate caliente. Ya toca, sobre todo con este clima polar. Buen trabajo, chicos. Obra maestra indiscutible. Chapó.
jueves, 23 de diciembre de 2010
PORTADA DE VISCERALES
martes, 7 de diciembre de 2010
MEDIDAS DESESPERADAS, Lydia Lunch

El libro está dividido en cuatro partes y cada una de ellas se compone de unos cuantos relatos. Entre los más logrados destaco La maternidad no es obligatoria, En una época de engaño universal y Johnny Dos de Espadas, además de la entrevista con Hubert Selby Jr. en la última parte titulada El hombre que se negaba a morir. Son los más duros, atrevidos y sobre todo profundos. Por ejemplo, leemos en la página 44:
"Mi reloj biológico se descompuso incluso antes de ponerse en marcha. La sola idea de que una forma de vida extraña se desarrolle en el interior de mi cuerpo me aterroriza. A duras penas soporto vivir en mi propia carne. Llamadme inhumana, si queréis, pero pensar en dar a la luz me da escalofríos. Me parece el acto más antinatural que una mujer pueda perpetrar conscientemente contra sí misma".
Me imagino a una de esas agentes literarias que apuestas por la autoayuda leyendo esto en su despacho y me parto la caja. Me caigo al puto suelo de la risa, de verdad.
También tenemos algunos pasajes con fuertes connotaciones existenciales, como el de la página 77/78 del relato Johnny Dos de Espadas:
"No puedes salvar a alguien de sí mismo. Lo perderás todo al erigirte en redentora. No cunseguirás curar al malherido. No puedes reparar el daño hecho por padres ególatras, examantes despiadados, pederastas, tiranos, o afligidos por la pobreza, la depresión o el simple desequilibrio químico. Una psique maltrecha no tiene arreglo, no puedes vendar cicatrices antiguas, ni eliminar con caricias una herida pasada. No conseguirás que el dolor desaparezca. Tus gritos no acallarán la voz que les susurra en el interior de la cabeza
...
Cuanto más dure tu amor por una persona dañada, más te dolerá. Se burlará de tu generosidad, abusará de tu afecto, confiará en tu indulgencia, pondrá tu paciencia a prueba, agotará tu energía y, finalmente, asesinará tu alma".
Soberbio. Aunque soberbios son también el esfuerzo y la labor de estas nuevas editoriales que se están abriendo un hueco en el mundillo apostando por una literatura menos convencional, como es el caso de la joven Libertos. En las librerías hay espacio de sobra, y ya es hora de guardar en el almacén parte de la bazofia comercial y dejar libre un estante para los leones de la literatura.
jueves, 2 de diciembre de 2010
VISCERALES /26. Francesco Spinoglio

"Ha publicado las novelas El Dorado y Camino de la gloria. Vivió un tiempo en Madrid y actualmente reside en Barcelona.
Francesco nació en Casale Monferrato, una pequeña localidad del norte de Italia cercana a Turín. Al cumplir 20 años se marchó a España con una mochila, poco dinero y muchos sueños. Contagiado por la literatura picaresca, en 2003 llegó a Sevilla, donde desempeñó los trabajos más humildes y diversos. De allí, y de su estancia en Madrid, se nutren sus obras.
Sabemos de buena tinta que Francesco sostiene feroces disputas con muchos de los editores de este país. Puede que algunos lo tengan en el punto de mira, para mal. Nosotros también lo tuvimos, pero para bien. Sus textos están influidos por John Fante y, por si fuera poco, meses atrás conoció en Italia a su hijo, Dan Fante, también escritor y aún inédito en España".
miércoles, 3 de noviembre de 2010
AMOR MALO Y FEROZ, de Larry Brown
¿Cuántos jóvenes (y no tan jóvenes) escritores se habrán preguntado alguna vez sobre la política de muchas de las grandes editoriales a las que remiten sus obras y reciben a cambio insulsas cartas de rechazo, si es que llegan a recibirlas? ¿Cuántos de ellos se habrán cuestionado sobre el dudoso y más que cuestionable criterio a la hora de lanzar una obra mediocre por todo lo alto, mientras que miles de supuestas genialidades crían polvo en algún cajón destartalado? ¿Están realmente amañados los premios literarios en España y en el mundo, que siempre los acaba ganando el Antonio Gala de turno? ¿Es todo una mierda como parece? Desafortunadamente no soy quién para contestar a estas preguntas y de hecho ni siquiera me sé las respuestas. Bueno, una sí la sé a sabiendas: todos los concursos literarios cuyo premio alcanza una cuantía considerable y otorga prestigio al ganador están amañados. Todos, así que mejor ahorraos la guita por la impresión y el envío del manuscrito y compraos Amor malo y feroz del estadounidense Larry Brown (1951-2004). Es una obra dura, sacada de las entrañas y plasmada en el papel con un cinismo sutil y desgarrador. La componen varios relatos engarzados, siendo 92 días, el último y más extenso, el que sin duda resume mejor las inquietudes de un aprendiz de escritor que no consigue hacer mella en el mundo editorial y se agarra a la fatua esperanza de las cartas de rechazo mientras su vida le pasa de lado. En una ocasión, tras la enésima negativa donde se le aduce que su obra no encaja en el mercado actual, la frustración lleva al escritor a redactar la siguiente carta como respuesta:
“Usted, señor, es un ignorante. ¿Cómo cojones sabe que no se va a vender si no intenta venderla?¿Y cree que puedo sacarme otra del culo en cinco minutos? Estuve trabajando en esa cabrona durante dos años. ¿Tiene idea de lo hecho polvo que se queda uno después de terminarla? Le gusta hacer de Dios con la gente, ¿es eso? Retuvo mi manuscrito durante tres meses y ni siquiera lo hizo circular por ahí. Y aquí he estado yo todo este tiempo creyendo que quizá había alguien pensando en comprarlo. Ojalá estuviera usted aquí en mi casa. Le daría una paliza del copón. Le llenaría el culo de barro y se lo patearía hasta secarlo. Cabrón de mierda. Espero que se quede sin trabajo. De todos modos lo hace de puta pena. Espero que su mujer le pegue la gonorrea. Ojalá tuviera yo su trabajo y usted el mío. ¿Qué le parece pintar casas con treinta y ocho grados de temperatura? Le aseguro que no tiene ni pizca de gracia. Espero que de camino a casa le atropelle un taxi. Y que después se muera tras un mes de dolores atroces”.
Hice subir la carta por el rodillo y la leí. Me pareció que era bastante buena. Expresaba justo lo que sentía. Me hizo sentirme mucho mejor. La leí dos veces y luego la saqué de la máquina, la rompí y la tiré. Después me puse a trabajar en un relato.
Y también tenemos momentos de reflexión donde el protagonista llega a analizar racionalmente las posibles causas de su fracaso como escritor. Leemos en la página 240:
Tenía la certeza de que al menos algo de lo que escribía era bueno, era sólo que aún no había encontrado a nadie que compartiese mi visión de las cosas. Nadie con poder. Nadie que pudiera decidir si se iba a publicar o no. Tenía constancia de que existía una jerarquía, y celos, e informes oficiales interdepartamentales y notas escritas a toda prisa. Ellos no se percataban de que sus papelitos hacían que avanzaran o o se retrasaran las carreras literarias de la gente, de que muchos de nosotros vivíamos y moríamos con un trazo de sus bolígrafos. No tenían ni idea de su poder. Nosotros éramos un vasto efluvio anónimo de autores que no habían demostrado aún su valía, y ellos recibían tal cantidad de material malo que se les hacía difícil encontrar algo que mereciera la pena entre tanta bazofia. Quizá acababan hastiados de todo, con los ojos petrificados por toda la mierda que caía delante de ellos. O quizá todo aquel material de mala calidad les había convencido de que todo era lo mismo, que nada bueno podría salir de una montaña de basura, que la búsqueda había terminado y que jamás descubrirían a otro Hemingway. Todo eso lo podía sentir muy profundamente. No podía probarlo, pero lo podía sentir.
Un buen libro que todo escritor en cierne debería leer. Invita a la reflexión, a pensar en las miles de obras maestras que se han quedado en el olvido a lo largo de la historia de la humanidad, a considerar que el iceberg que sobresale en este gran mar de palabras que es la literatura no es más que la punta de un enorme bloque submarino cuyas raíces se hunden en los orígenes del mundo.


